Las ideas innovadoras también han alcanzado al café. Dos
inventos lo demuestran.
Por un lado tenemos a un venezolano, Enrique Sardi, que
ingenió una taza de café comestible. Para concretarlo utilizó una galleta en la
parte exterior y en la interior una mezcla especial de azúcar. Ésta tiene doble
función: aislar la galleta del café y además endulzarlo.

Por otro lado tenemos a los japoneses. Han diseñado una
máquina expendedora de café que al finalizar el llenado del mismo dibuja
rostros humanos en la espuma de leche. Eso sí sólo hace rostros femeninos.

Hasta la próxima amigos c@fet@leros!
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